domingo, 26 de abril de 2009

Narración de un asesinato - Parte II: por el Cómplice

No es que no quiera al Nico, porque es uno de los pocos que me entiende, pero no soporto sus depresiones repentinas. La Gaba me pellizcó el brazo y yo levanté la cabeza, y ahi estaba: alto, flaco y buscando caras conocidas. A la Gaba le hervía la sangre. Ella estaba que saltaba para exterminarlo: me contó su plan y bueno, yo pensé que nadie sospecharía.
Ella fue a buscar el libro y yo llamé al Nico. Él me miró y camino hacía a mí, pero miró hacía donde estaba mi camarada y le dijo algo. Ella, asustada me hizo una señal con la mano y yo volví a llamarlo. Él buscó a la Gaba entre todos los niños de 7° y 8°, y como no la encontró, caminó hacía mi. De pronto la Gaba, empujó a los niños y el Nico cayó sobre una silla, cuyas patas le atravesaron el rostro. Lo malo no fue eso, sino que toda su sangre me cayó encima. No lo puedo creer, el Nico está muerto, frente a mi...Por lo menos, no sospechan de nosotras. De hecho se preocupan de que si estoy bien...¡SI! Se preocupan por mi. Al fin no tendré que soportar la pataletas del Nico.

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