Gelatina Ice. 20.30 hrs.
-Huh! ¿Kin?. Me tengo que ir. Debo hablar con la profesora y ver que "puntos" quiere tratar.
-Esta bien -le dijo Kinsley comiéndose la "Cherry" del helado.
-¿Danielle? -dijo una voz masculina tras la barra-, ¿Danielle Blackwood?
-Huh? -Danielle se dio vuelta.
-¿Eres tú, Danielle?
-Tú eres... -dijo esta tratando de recordar a aquel hombre- ¡Franz!
-Sabía que eras tú... -la miró completa- Sigues tan hermosa.
-Fran... -ella lo miró de mala gana.
-Lo siento, se me olvidan los años.
-¡¿Alguien me puede explicar!? -suplicaba Kinsley.
-Kinsley. Te presento a Franz, un viejo compañero de clases--
-...y un viejo amor -corto este. Pero Danielle lo miró con una cara de "cállate".
-En fin, ¿Qué haces aquí, Franz?
-¿Yo? Trabajo aquí...
-Mira tú. -Danielle miro a Kinsley.
-Está bien. Voy a pagar. -dijo Kin.
CLIN
-¿Huh? -Kinsley se fijó en el cajero. Vestía igual que Franz pero utilizaba gafas negras- Buenas noches -dijo insegura.
-Buenas noches, señorrrita.
-¿Quién es el cajero? -le preguntó Danielle a Franz.
-Ni idea. Debe haber llegado hoy.
-Son $5,9. -dijo el cajero.
-Tenga.
-Grracias por preferirrnos. -hizo una señal de despedida y gritó- ¡LA TENEMOS, LA TENEMOS!
Aparecen de la nada cuarenta y siete soldados de dudosa nacionalidad.
-Srta. Kruspe, Herr General la espera. -dijo uno de ellos.
-¡Kin!
-¿Por qué cree que yo sería Kinsley Kruspe? -preguntó ella.
-Nunca dije su nombre. Y la Srta. -apuntó a Danielle- la llamo a ud. por "Kin". Lo que me hace sospechar que ud. es "Kinsley Kruspe".
-Rayos. -murmuro para si misma la chica.
-Srta. Kruspe. ¿Querría acompañarnos? -el soldado le apuntó con una Mágnum.
-eeeeh....claro. -dijo asustada.
-Bien. ¡VAMOS, VAMOS, VAMOS! -gritó el soldado- Entrega inmediata en bandeja -murmuró entre dientes.
-¡NO! ¡KIN! -gritó Danielle pero Franz trataba de detenerla.
-¡Sr! ¿Qué hacemos con la otra?
-eeeh...Llévenla también.
-¡NO! ¡A ella no! -gritó Kinsley.
-¡JA! -dijo el hombre en otro idioma.
-"¿Alemanes?" -pensó Danielle- ¡Kin! ¡Son Alemanes!
-¡¿Qué?!
-Niña tonta -el hombre que sostenía a Danielle, le pega con la culata del arma, en el estómago- ¡Cállate impertinente o a la próxima te lleno de plomo! -la amenazó.
-Si crees que... me intimidas... te equivocaste de persona -le dijo la chica.
-No sabes con quien estas tratando -y para que no contestara, hizo una maniobra, a la altura de la nuca y Danielle perdió el conocimiento, desmayándose en sus brazos.
-¡Nooo! -gritó Kinsley.
Subieron a Kinsley en una camioneta militar y a Danielle también. A la primera le taparon los ojos, la boca y le ataron las manos y los pies.
La desesperación de la muchacha aumentaba, la preocupación por su amiga no era menos: estaba inconsciente y con heridas leves.
* * *
Corriendo detrás del sospechoso, Kay vio la camioneta militar y vio que en la parte de atrás de esta, una mujer muy similar a Kinsley, iba atada, tapada y custodiada por soldados.
-No puede ser ella.
-Hijo... ¿podría ayudarme con las bolsas? -dijo una anciana mujer.
-¿huh? Claro abuela.
La vieja botó las bolsas y el teniente, amablemente, se agachó para recogerlas.
-¿Pero cómo ha sucedi...- La vieja le inyectó una jeringa con una sustancias adormecedora muy potente, que instantáneamente hizo su efecto-
-Necesito, una por la calle principal. Ahorra!
* * *
Cuando llegaron, era de noche y se avecinaba una fuerte tormenta.
El lugar era tenebroso, parecía un fortaleza, al más puro estilo medieval. Era antiguo, mohoso, húmedo y tremendamente sucio.
-CONTRASEÑA:
-"Asche".
-ACCESO CONCEDIDO.
Cuando estacionaron las camionetas, Danielle aun no despertaba y obviamente Kinsley, lloraba en silencio.
-Tranquila. A tu amiga la llevaran enfermería. -le dijo el soldado.
-...
Le soltaron los pies pero aun estaba un poco aturdida y la llevaron a tropezones por los oscuros pasillos.
-Herr General espera ansioso su llegada, Srta. Kruspe.
-...
El hombre soltó la cinta de su boca.
-Déjenme ir. -suplicó.
-Me temo que eso es imposible, pues si usted se va a mi me decapitarían.
-¿Y eso a mi me importa?
-La verdad, no, pero su amiga si...
-¿Dónde está? ¿Qué le han hecho? -dijo la chica.
-Está en la enfermería -le respondió el hombre.
Era difícil imaginar una habitación limpia en aquel lugar, pues sus pasillos eran un asco.
-¿Por qué está todo así?
-Depende a lo que se refiera.
-¿Por qué los pasillos son tan asquerosos? -pregunto asqueada, la joven.
-¿Usted cree que son asquerosos?
-Si
-Pues estos pasillos, son hermosos, son agradables, huelen a guerra y la guerra es una pasión que inunda los corazones de los hombres que luchan por un ideal, como yo. Estos pasillos huelen...huelen a hombre. -dijo inspiradamente el hombre.
-Bueno. No entendí mucho, pero de todas modos, gracias.
-No lo entiende porque es una mujer. -la miró despectivamente.
-"machista" -murmuro Kinsley.
El hombre le pegó una bofetada a la joven.
-¡No me haga enojar!
-No lo vuelva a hacer, porque, como ya lo dijo "si yo no llego usted se muere" -el hombre no respondió.
-...
-¿Qué? ¿Ya no tiene palabras? -le dijo irónicamente la chica.
-Es...es interesante negociar con usted.
Kinsley sonrió con maldad.
-Tiene la misma sonrisa que Herr General.
-¿Huh? -a pesar de esa declaración, la chica no dejó de sonreír. Era inminente que, algo le inundaba el corazón, algo de maldad comenzaba a hacerse presente.
domingo, 26 de abril de 2009
Narración de un asesinato - Parte III: por el Testigo
Hay dos chicas de tercero en la biblioteca, apestada de niños de mi curso. Yo vi que murmuraban algo y a la vez miraban a un chico de cuarto que era, por lo que recuerdo, bastante alto. Una de las chicas, la morena lo miraba enojada y le hizo algo a la amiga, hablaron un poco y ella, la morena se levantó y cautelosamente fue en busca de un libro, y la amiga llamó por "Nico" al que estaba en la puerta. Él caminó hacía ella pero se detuvo, en donde estaba la morena. Creo que oí algo como "no te haría daño, ni a ti ni a la Kathy". La morena hizo algo con la mano a "Kathy" y esta volvió a llamar a "Nico", la morena se escabulló y se escondió detrás mio. Sospecho que planea algo malo contra "Nico". De pronto me empujó la muy fresca y todos mis compañeros fueron cayendo uno tras otro, hasta llegar donde el muchacho este. Y él cayó sobre una silla que le atravesó la cabeza y la sangre cubrió a la amiga, que quedó espantada. Yo sé que fue la morena, lo planeó todo, toda la escena trágica de la muerte de "Nico". Pero no diré más, utilizaré la verdad para extorsionarlas. Jajajajja
Narración de un asesinato - Parte II: por el Cómplice
No es que no quiera al Nico, porque es uno de los pocos que me entiende, pero no soporto sus depresiones repentinas. La Gaba me pellizcó el brazo y yo levanté la cabeza, y ahi estaba: alto, flaco y buscando caras conocidas. A la Gaba le hervía la sangre. Ella estaba que saltaba para exterminarlo: me contó su plan y bueno, yo pensé que nadie sospecharía.
Ella fue a buscar el libro y yo llamé al Nico. Él me miró y camino hacía a mí, pero miró hacía donde estaba mi camarada y le dijo algo. Ella, asustada me hizo una señal con la mano y yo volví a llamarlo. Él buscó a la Gaba entre todos los niños de 7° y 8°, y como no la encontró, caminó hacía mi. De pronto la Gaba, empujó a los niños y el Nico cayó sobre una silla, cuyas patas le atravesaron el rostro. Lo malo no fue eso, sino que toda su sangre me cayó encima. No lo puedo creer, el Nico está muerto, frente a mi...Por lo menos, no sospechan de nosotras. De hecho se preocupan de que si estoy bien...¡SI! Se preocupan por mi. Al fin no tendré que soportar la pataletas del Nico.
Ella fue a buscar el libro y yo llamé al Nico. Él me miró y camino hacía a mí, pero miró hacía donde estaba mi camarada y le dijo algo. Ella, asustada me hizo una señal con la mano y yo volví a llamarlo. Él buscó a la Gaba entre todos los niños de 7° y 8°, y como no la encontró, caminó hacía mi. De pronto la Gaba, empujó a los niños y el Nico cayó sobre una silla, cuyas patas le atravesaron el rostro. Lo malo no fue eso, sino que toda su sangre me cayó encima. No lo puedo creer, el Nico está muerto, frente a mi...Por lo menos, no sospechan de nosotras. De hecho se preocupan de que si estoy bien...¡SI! Se preocupan por mi. Al fin no tendré que soportar la pataletas del Nico.
Narración de un asesinato - Parte I : por el Asesino
No puedo creer que ahora sea una asesina. Le tenía tanto odio, que decidi eliminarlo. Yo leía un articulo sobre cómo una mujer murió al planear la muerte de su pareja. Allí lo ví, su alta figura en el umbral de la puerta. Le pellizque el brazo a la Kathy para que despertara. Le conté el plan: "yo iría a buscar un libro de Historia Universal, ella lo llamaría a la mesa, luego yo empujaria a los niños de 7° y 8 ° para que lo empujasen y cayera". Así lo hicimos, así moriría nuestro Nico, por una caida.
Aun habia tiempo. Fuí a buscar el libro y la Kathy lo llamó...me di la vuelta y lo encontré frente a mi. Algo andaba mal. Me dijo: "Soy malo, pero no te haría daño ni a tí ni a la Kathy". Él me tomó por los hombros y yo me safé. Le hice una señal a mi amiga y ella lo volvió a llamar. Me escondí detrás de unos niños y de pronto, cuando ya no me buscaba, empuje a los niños, que cayeron en efecto dominó: uno tras otro. El golpe llego al Nico y este cayó, enterrándose una pata de una silla que estaba sobre una mesa.
Murió al instante, allí quedo su hermoso rostro atravesado.
La Kathy quedó horrorizada porque toda la sangre cayó sobre ella, pero satisfecha porque no volveremos a tener que soportar aquellas depresiones de nuestro querido Nico.
Nadie sospecha. Fué un excelente trabajo...Soy una asesina ahora, y lo seré hasta mi muerte...Jejeje.
Aun habia tiempo. Fuí a buscar el libro y la Kathy lo llamó...me di la vuelta y lo encontré frente a mi. Algo andaba mal. Me dijo: "Soy malo, pero no te haría daño ni a tí ni a la Kathy". Él me tomó por los hombros y yo me safé. Le hice una señal a mi amiga y ella lo volvió a llamar. Me escondí detrás de unos niños y de pronto, cuando ya no me buscaba, empuje a los niños, que cayeron en efecto dominó: uno tras otro. El golpe llego al Nico y este cayó, enterrándose una pata de una silla que estaba sobre una mesa.
Murió al instante, allí quedo su hermoso rostro atravesado.
La Kathy quedó horrorizada porque toda la sangre cayó sobre ella, pero satisfecha porque no volveremos a tener que soportar aquellas depresiones de nuestro querido Nico.
Nadie sospecha. Fué un excelente trabajo...Soy una asesina ahora, y lo seré hasta mi muerte...Jejeje.
Capitulo II - Traicion Familiar
-¿Cómo puede existir gente tan mala? -dijo una voz anciana.
-Mamá...el mundo siempre ha sido igual -respondió una voz joven.
-Kinsley, hija, ¿qué sabes tú? -dijo sarcásticamente la anciana.
-Lo siento. -dijo la joven, rápidamente para evitar futuros retos.
-...No olvides...
-...‘que tengo muchos más años que tú’... -murmura entre dientes, la joven.
-Sí...-asienta la señora-...eso...tráeme el té querida.
-Mamá, lo dejé a tu lado.
-hija...¡Mira!
-EL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN SINDICALISTA NACIONAL, EL SEÑOR ROBERT J. BACHT, FUE HALLADO MUERTO EN LA CALLE 15 DEL MUELLE. APARENTEMENTE ASESINADO POR MULTIPLES ARMAS. HASTA AHORA SE CONSTATA LA PARTICIÓN DE BANDALOS DE LA ZONA.
-¿Él no era el hombre que te cortejaba? -preguntó la madre de la chica.
-Sí, era él. -dijo de muy mala gana, la chica.
-NO SE CONSTATA LA PARTICIPACCIÓN DE OTRAS FUERZAS. AUNQUE SE SOSTINE QUE EL HECHO SE TRATASE POR DINERO.
-¿Hija? Esto sucedió anoche...Y tú volviste tarde -dijo sospechosa.
-¡Madre! Anoche salí con mis amigos. -dijo Kinsley, con una muy leve alteración y nerviosismo.
La madre de Kinsley no había quedado muy convencida. La muchacha había terminado todos los quehaceres de su casa.
-Ya madre, me voy... -se despide y sale.
-Cuídate, cariño...
la vieja se acercó al teléfono.
-INVESTIGACIONES, BUENAS TARDES, HABLA HANNA.
-Creo saber quién mató a Robert Bacht.
-BIEN, POR FAVOR, DIGA SU NOMBRE...
-Busque a Kinsley Kruspe, en la U.L.P.
-SI SRA. PERO NECESITAMOS EL NOMBRE DE LA INFORMANTE-
La vieja cortó.
* * *
Kinsley iba caminando por la Plaza Central, cuando vio al Teniente de la noche anterior.
-¡Kay! -lo llamó.
-huh. -exclamó. Se dio la vuelta y ve a la agitada chica acercándose- ¿Kin? ¿Qué haces aquí? ¿Qué te sucede? ¿Estás bien?
-¡Lo encontraron! ¡Lo encontraron! -gritaba.
-Tranquila... -la abraza- todo va estar bien.
A lo lejos en un callejón, brillan unos lentes.
-Tienes que irte -le dice a la muchacha. Su personalidad dulce y comprensiva cambió drásticamente a frío y calculador.- vete.
-Pero Kay. ¿Qué sucede? -Preguntó.
-Alguien nos está espiando...y eso no es bueno.
-¡¿Qué?! -pregunta exaltada, y mira para todos lados, buscando alguna mirada sospechosa.
-Esta ahí, en el callejón, al lado de Creep’s.
-¿Entre Creep’s y la funeraria?
-Exacto...
-¡Mira! Es...es...¿Quién es? -pregunta incrédula y mira a Kay- ¿Kay?
El teniente salió detrás de aquel personaje incógnito del callejón.
-¡Kay!
-¡Vete!
Kinsley se va del lugar, camino a la U.L.P. sin darse cuenta de que la seguía, muy silenciosamente, una abuela de compras.
-Oiga niñita, ¿Me ayudaría con las bolsas?
-Señora. De verdad me encantaría pero voy atrasada -se va corriendo.
-¡Vuelve aquí, malcriada! -la vieja se toca un aro y comienza a hablar- Herr General. La he perdido, repito, he perdido a la niña.
* * *
La tarde se hacía presente y sin misericordia a los alumnos de primer año. Por errores y destrozos en la típica "Bienvenida" a los jóvenes de primero, el aire acondicionado no funcionaba en una sola sala.
-¡Qué lío! -dijo Kinsley.
-¿De qué estas hablando? -pregunta una chica con voz tenue y armoniosa.
-¡Danielle! -dijo emocionada.
-¿Qué te sucede? -dijo Danielle.
-Es que anoche murió...
-Señoritas por favor...guarden silencio. -les dijo la profesora.
-Es que anoche murió, el Sr. Bacht... -murmuró Kinsley.
-¿El tipo que "te amaba"? -preguntó Danielle y la amiga asintió.
-Señoritas Blackwood y Kruspe... Hágannos el favor de retirarse del salón. -dijo molesta la profesora.
Ambas salieron al pasillo y se reían de la situación.
-Señorita Blackwood, podría venir después de clases a mi oficina. Quisiera hablar unos puntos importantes de lo tratado hoy. -dijo la profesora y Danielle asintió- lamento enormemente perderla hoy. Es ud. un gran elemento. Hasta luego.
Las dos chicas llegaron a la cafetería. Pero en toda la universidad se sentía la desesperación y el temor.
-¿Qué extraño, no? -pregunto Kinsley.
-¿Qué cosa?
-La actitud de la maestra... ¿no te parece extraña?
-Es el aire acondicionado. Su sala fue la afectada. -dijo Danielle, muy pasiva y segura.
De pronto, a lo lejos en un pasillo muy oscuro, Kinsley vio el brillo de un vidrio, lo que se le asemejó a unos lentes.
-¿Qué pasa? Huh. -Danielle también miro hacia el pasillo-¿Qué oc...?
-Me están siguiendo -dijo Kinsley
-¿...?
-Pero, ¿Quién pudo haberles dicho? -reflexionaba Kinsley
-Alguien cercano..
-Kay no podría...
-Tu madre, talvez. -le sugirió Danielle.
-N...¡MI MADRE! -fue entonces cuando recordó lo de aquella mañana: "...Esto sucedió anoche...Y tú volviste tarde..." - Es que... ¡no! ¡Mi madre sería la última persona en la que desconfiaría!
-Amiga, piensa en esto: la única persona que sabe es ese famoso ‘Kay’. Tu madre sería la más próxima, si es que lo sabe, pues yo, ni siquiera sé de lo que estas hablando -dijo sabiamente, Danielle.
-Oh! Dani. Gracias.
-No te preocupes. Ahora, ¿Sigues al sujeto o nos vamos?
-¿Qué sujeto?
-Al imbecil que te está siguiendo
-Ah! No, olvidémoslo. Vamos a comer helado.
-¡SI! -dijeron las dos al unísono.
Desde las sombras del pasillo...
-Herr General. Ha salido de la Universidad, repito, ha salido.
-Mamá...el mundo siempre ha sido igual -respondió una voz joven.
-Kinsley, hija, ¿qué sabes tú? -dijo sarcásticamente la anciana.
-Lo siento. -dijo la joven, rápidamente para evitar futuros retos.
-...No olvides...
-...‘que tengo muchos más años que tú’... -murmura entre dientes, la joven.
-Sí...-asienta la señora-...eso...tráeme el té querida.
-Mamá, lo dejé a tu lado.
-hija...¡Mira!
-EL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN SINDICALISTA NACIONAL, EL SEÑOR ROBERT J. BACHT, FUE HALLADO MUERTO EN LA CALLE 15 DEL MUELLE. APARENTEMENTE ASESINADO POR MULTIPLES ARMAS. HASTA AHORA SE CONSTATA LA PARTICIÓN DE BANDALOS DE LA ZONA.
-¿Él no era el hombre que te cortejaba? -preguntó la madre de la chica.
-Sí, era él. -dijo de muy mala gana, la chica.
-NO SE CONSTATA LA PARTICIPACCIÓN DE OTRAS FUERZAS. AUNQUE SE SOSTINE QUE EL HECHO SE TRATASE POR DINERO.
-¿Hija? Esto sucedió anoche...Y tú volviste tarde -dijo sospechosa.
-¡Madre! Anoche salí con mis amigos. -dijo Kinsley, con una muy leve alteración y nerviosismo.
La madre de Kinsley no había quedado muy convencida. La muchacha había terminado todos los quehaceres de su casa.
-Ya madre, me voy... -se despide y sale.
-Cuídate, cariño...
la vieja se acercó al teléfono.
-INVESTIGACIONES, BUENAS TARDES, HABLA HANNA.
-Creo saber quién mató a Robert Bacht.
-BIEN, POR FAVOR, DIGA SU NOMBRE...
-Busque a Kinsley Kruspe, en la U.L.P.
-SI SRA. PERO NECESITAMOS EL NOMBRE DE LA INFORMANTE-
La vieja cortó.
* * *
Kinsley iba caminando por la Plaza Central, cuando vio al Teniente de la noche anterior.
-¡Kay! -lo llamó.
-huh. -exclamó. Se dio la vuelta y ve a la agitada chica acercándose- ¿Kin? ¿Qué haces aquí? ¿Qué te sucede? ¿Estás bien?
-¡Lo encontraron! ¡Lo encontraron! -gritaba.
-Tranquila... -la abraza- todo va estar bien.
A lo lejos en un callejón, brillan unos lentes.
-Tienes que irte -le dice a la muchacha. Su personalidad dulce y comprensiva cambió drásticamente a frío y calculador.- vete.
-Pero Kay. ¿Qué sucede? -Preguntó.
-Alguien nos está espiando...y eso no es bueno.
-¡¿Qué?! -pregunta exaltada, y mira para todos lados, buscando alguna mirada sospechosa.
-Esta ahí, en el callejón, al lado de Creep’s.
-¿Entre Creep’s y la funeraria?
-Exacto...
-¡Mira! Es...es...¿Quién es? -pregunta incrédula y mira a Kay- ¿Kay?
El teniente salió detrás de aquel personaje incógnito del callejón.
-¡Kay!
-¡Vete!
Kinsley se va del lugar, camino a la U.L.P. sin darse cuenta de que la seguía, muy silenciosamente, una abuela de compras.
-Oiga niñita, ¿Me ayudaría con las bolsas?
-Señora. De verdad me encantaría pero voy atrasada -se va corriendo.
-¡Vuelve aquí, malcriada! -la vieja se toca un aro y comienza a hablar- Herr General. La he perdido, repito, he perdido a la niña.
* * *
La tarde se hacía presente y sin misericordia a los alumnos de primer año. Por errores y destrozos en la típica "Bienvenida" a los jóvenes de primero, el aire acondicionado no funcionaba en una sola sala.
-¡Qué lío! -dijo Kinsley.
-¿De qué estas hablando? -pregunta una chica con voz tenue y armoniosa.
-¡Danielle! -dijo emocionada.
-¿Qué te sucede? -dijo Danielle.
-Es que anoche murió...
-Señoritas por favor...guarden silencio. -les dijo la profesora.
-Es que anoche murió, el Sr. Bacht... -murmuró Kinsley.
-¿El tipo que "te amaba"? -preguntó Danielle y la amiga asintió.
-Señoritas Blackwood y Kruspe... Hágannos el favor de retirarse del salón. -dijo molesta la profesora.
Ambas salieron al pasillo y se reían de la situación.
-Señorita Blackwood, podría venir después de clases a mi oficina. Quisiera hablar unos puntos importantes de lo tratado hoy. -dijo la profesora y Danielle asintió- lamento enormemente perderla hoy. Es ud. un gran elemento. Hasta luego.
Las dos chicas llegaron a la cafetería. Pero en toda la universidad se sentía la desesperación y el temor.
-¿Qué extraño, no? -pregunto Kinsley.
-¿Qué cosa?
-La actitud de la maestra... ¿no te parece extraña?
-Es el aire acondicionado. Su sala fue la afectada. -dijo Danielle, muy pasiva y segura.
De pronto, a lo lejos en un pasillo muy oscuro, Kinsley vio el brillo de un vidrio, lo que se le asemejó a unos lentes.
-¿Qué pasa? Huh. -Danielle también miro hacia el pasillo-¿Qué oc...?
-Me están siguiendo -dijo Kinsley
-¿...?
-Pero, ¿Quién pudo haberles dicho? -reflexionaba Kinsley
-Alguien cercano..
-Kay no podría...
-Tu madre, talvez. -le sugirió Danielle.
-N...¡MI MADRE! -fue entonces cuando recordó lo de aquella mañana: "...Esto sucedió anoche...Y tú volviste tarde..." - Es que... ¡no! ¡Mi madre sería la última persona en la que desconfiaría!
-Amiga, piensa en esto: la única persona que sabe es ese famoso ‘Kay’. Tu madre sería la más próxima, si es que lo sabe, pues yo, ni siquiera sé de lo que estas hablando -dijo sabiamente, Danielle.
-Oh! Dani. Gracias.
-No te preocupes. Ahora, ¿Sigues al sujeto o nos vamos?
-¿Qué sujeto?
-Al imbecil que te está siguiendo
-Ah! No, olvidémoslo. Vamos a comer helado.
-¡SI! -dijeron las dos al unísono.
Desde las sombras del pasillo...
-Herr General. Ha salido de la Universidad, repito, ha salido.
sábado, 25 de abril de 2009
Capitulo I - La búsqueda
La noche hacia su entrada triunfal, lo que hacia más difícil la búsqueda.
-¡Sr.! ¡no está por los alrededores!
-¡sigan buscando! Ella no puede desaparecer.- dijo un hombre maliciosamente.
Comienza a llover y no habían rastros de la fémina.
-¡Sr.! ¡no aparece! ¡No está aquí!
-¡Encuéntrenla!- dijo el hombre, furioso.
-¡Sr.! Me temo que nuestra búsqueda ha llegado a su fin.
-¡No pueden...! ¿les pago por este trabajo y no hacen algo productivo?
-Si es por eso, Sr., le devolvemos su mugroso dinero.- el que hablaba le dio la espalda al otro hombre.
-Hijo de...- el hombre toma un arma y apunta al teniente, pero los soldados fueron más rápidos y catorce ametralladoras, cinco “Magnum”, y una cuchilla en el cuello amenazaban al sujeto.
-No tiene salida Sr. Bacht. Ahora ud. se encuentra en desventaja. 30 a 1.¿Qué dice?
-Va...aa..váyanse.- Dijo el Sr. Bacht, resignado.
-¿Y?
-Emmm...Gracias por su...SERVICIOOOOOooo...!!!- Le dispara al teniente y automáticamente, veintinueve armas irrumpen en un disparo sordo a su cuerpo, dejándolo destrozado en el piso.
-¡Teniente!- el hombre que sostenía la cuchilla corre al rescate del teniente.
-Tranquila...ya puedes sacarte eso...- dijo el teniente, tapándose el hombro.
-¿Por qué te arriesgaste?- preguntó con leves lágrimas en los ojos.
-Piénsalo y actúa.
-¡Sr.! ¡no está por los alrededores!
-¡sigan buscando! Ella no puede desaparecer.- dijo un hombre maliciosamente.
Comienza a llover y no habían rastros de la fémina.
-¡Sr.! ¡no aparece! ¡No está aquí!
-¡Encuéntrenla!- dijo el hombre, furioso.
-¡Sr.! Me temo que nuestra búsqueda ha llegado a su fin.
-¡No pueden...! ¿les pago por este trabajo y no hacen algo productivo?
-Si es por eso, Sr., le devolvemos su mugroso dinero.- el que hablaba le dio la espalda al otro hombre.
-Hijo de...- el hombre toma un arma y apunta al teniente, pero los soldados fueron más rápidos y catorce ametralladoras, cinco “Magnum”, y una cuchilla en el cuello amenazaban al sujeto.
-No tiene salida Sr. Bacht. Ahora ud. se encuentra en desventaja. 30 a 1.¿Qué dice?
-Va...aa..váyanse.- Dijo el Sr. Bacht, resignado.
-¿Y?
-Emmm...Gracias por su...SERVICIOOOOOooo...!!!- Le dispara al teniente y automáticamente, veintinueve armas irrumpen en un disparo sordo a su cuerpo, dejándolo destrozado en el piso.
-¡Teniente!- el hombre que sostenía la cuchilla corre al rescate del teniente.
-Tranquila...ya puedes sacarte eso...- dijo el teniente, tapándose el hombro.
-¿Por qué te arriesgaste?- preguntó con leves lágrimas en los ojos.
-Piénsalo y actúa.
miércoles, 22 de abril de 2009
La Muerte de M
Pensaba en que su fin debía ser ya. Si él iba a vivir, era porque yo lo decidiría así, si no, era porque me aburrí de él. Su nombre era M. Era el número 1 del grupo. Pero por decisión de todos, él debía abandonar el grupo, el lugar, el mundo.
No sabía como hacerlo. Él era demasiado astuto. Sabía las cosas antes de yo se las dijera. Me iba a costar mucho.
Estuve un par de días junto a la N para tener información de M. Supe mucho y por un momento le tuve lástima, a tal punto de no querer seguir con mi plan, pero recordé el hecho: nuestro futuro.
Mi plan tenía errores y quise pedirle ayuda a M...pero no pude. Él lo sabría con sólo leerlo.
Un día que hablé con él, me dijo que la peor forma de morir era por el estómago, que era el punto débil de muchos hombres, talvez incluso, después del “sexo”.
Con mis dotes de repostería, le preparé un "queque" de chocolate...pero con somnífero. Le fui a dejar ese “regalo” a su casa y me pidió que le preparara fideos con salsa, porque, según él, “le gustaba como cocino”. Por suerte llevaba veneno para ratas “racumin” en el bolso. Lo molí y se lo agregué a su porción. Nos sentamos a la mesa y él comió feliz. Después de un rato, después de haber devorado el plato, él cayó con indigestión. Yo llevaba una cápsula de remedio vacía y le eché soda cáustica. Esperé a que llegara al comedor y le di la pastilla. Le serví un té y a los segundos comenzó a convulsionar, transpiraba y se agitaba...el té caliente hizo el efecto esperado, comenzó a quemar...fue a al cocina por agua fresca, sin ver la caja de los cuchillos a su espalda. Comenzó a votar espuma, perdió el conocimiento y cayó. Con el golpe botó la caja de los cuchillos que le provocaron algunos cortes sin importancia, otros absolutamente nada. Pero unos pocos se clavaron. Atravesaron sus pulmones, estómago, abdomen. Su cuerpo no resistió y allí quedó. Tirado en el piso como un perro.
Por fin. Trabajo terminado y nuestro futuro a salvo. Todos logramos nuestro fin.
The End
No sabía como hacerlo. Él era demasiado astuto. Sabía las cosas antes de yo se las dijera. Me iba a costar mucho.
Estuve un par de días junto a la N para tener información de M. Supe mucho y por un momento le tuve lástima, a tal punto de no querer seguir con mi plan, pero recordé el hecho: nuestro futuro.
Mi plan tenía errores y quise pedirle ayuda a M...pero no pude. Él lo sabría con sólo leerlo.
Un día que hablé con él, me dijo que la peor forma de morir era por el estómago, que era el punto débil de muchos hombres, talvez incluso, después del “sexo”.
Con mis dotes de repostería, le preparé un "queque" de chocolate...pero con somnífero. Le fui a dejar ese “regalo” a su casa y me pidió que le preparara fideos con salsa, porque, según él, “le gustaba como cocino”. Por suerte llevaba veneno para ratas “racumin” en el bolso. Lo molí y se lo agregué a su porción. Nos sentamos a la mesa y él comió feliz. Después de un rato, después de haber devorado el plato, él cayó con indigestión. Yo llevaba una cápsula de remedio vacía y le eché soda cáustica. Esperé a que llegara al comedor y le di la pastilla. Le serví un té y a los segundos comenzó a convulsionar, transpiraba y se agitaba...el té caliente hizo el efecto esperado, comenzó a quemar...fue a al cocina por agua fresca, sin ver la caja de los cuchillos a su espalda. Comenzó a votar espuma, perdió el conocimiento y cayó. Con el golpe botó la caja de los cuchillos que le provocaron algunos cortes sin importancia, otros absolutamente nada. Pero unos pocos se clavaron. Atravesaron sus pulmones, estómago, abdomen. Su cuerpo no resistió y allí quedó. Tirado en el piso como un perro.
Por fin. Trabajo terminado y nuestro futuro a salvo. Todos logramos nuestro fin.
The End
sábado, 18 de abril de 2009
¿Recuerdan el mito del “roba-corazones”?
Cuando supe lo que sucedió, decidí su destino. Era lo mejor para ella. Deshacernos del Juancho. Si. Ya no podía verlo y ella estaba TAN confundida. Lo mejor seria matarlo. Le dije: “No importa lo que suceda, ya no volverá a pasar”. Fuimos camino al departamento del Juancho y le dije a Clara: “Tu entras y dejas la puerta a medio cerrar...ok?”. Ella aceptó sin imaginar lo que pasaría. Juancho abrió y la hizo pasar, y Clara dejo la puerta abierta como le pedí. Entre silenciosamente y me escondí en la logia.
Mi amiga se fue al poco rato y él se fue a su cuarto. Espere veinte minutos y fui a donde él. Me asomé por la puerta y lo encontré durmiendo. Volví a la cocina y saqué uno de los cuchillos. Estaba con mucho filo, excelente... fui a otra de las piezas y saqué una almohada. En la mochila llevaba una botella de cloroformo y una cuerda. Mojé la almohada con cloroformo. Me dirigí a la habitación el susodicho. Estaba a punto de completar mi trabajo, cuado me llamó el water. Fui al baño y pensé “después de matarlo podré hacer todo el ruido que estime conveniente”. Volví a implementarme y fui nuevamente a su cuarto. Al llegar me espanté: él ya no estaba. ¡No! ¡Demonios! ¿Dónde está ese pervertido hipócrita? Oí ruidos en la cocina, me escondí en el closet. Él volvió a su pieza, se sentó y bebió un vaso con jugo. Luego de eso, sólo dejó el vaso, se desvistió y se metió en la cama. No me había dado cuenta de la hora. Eran cerca de las 21.00 el sueño comenzaba a derrotarme, aparte el cloroformo de la almohada, que ya se había esfumado. Logré esperar veinte minutos más y salí de mi escondite. Fui hasta mi mochila y empapé nuevamente la almohada. Volví a la habitación del maldito que se aprovechaba de Clara. Ahí estaba, desnudo, como llegó al mundo y como se iría. Me dio pena, pero recordé el hecho en si: el dolor de mi amiga. Me ardió la sangre y seguí adelante. Le puse de una vez la almohada en el rostro, se despertó y comenzó a patalear, tratando de agredirme y sólo llegó con las manos hasta mi cuello, estaba desesperado, comenzó a presionar, ya me estaba ahogando y presioné más fuerte, y él cayó. Se durmió más profundamente. Tomé el cuchillo y sin piedad, apuñalé hasta el fondo. La sangre me cubría, como a la pieza y todo alrededor. Mi culpa fue manchada con sangre de él. No tenía a la más mínima intención de limpiar, pero recordé a Clara. Supuestamente ella era la última persona en ir a la casa. Comencé a limpiar cuidadosamente. Me acordé del baño y tiré la cadena. Sobre el cuerpo, me costó más que limpiar. No sabía donde meterlo. No sabía que hacer. Decidí crear una leyenda. Con el cuchillo ya ensangrentado, corté, la grasa, la carne, los vasos. Le saqué el corazón y lo metí en una bolsa. Allí quedó el pobre.
Su corazón lo tengo aún en un frasco con formol. Fue mi crimen perfecto. Después de salir, se cometieron muchos otros crímenes (no por mi, claro) pero para esconder la verdad, se roban los corazones de los difuntos.
Y así corrió mi leyenda. La leyenda del “roba-corazones”.
The End
Mi amiga se fue al poco rato y él se fue a su cuarto. Espere veinte minutos y fui a donde él. Me asomé por la puerta y lo encontré durmiendo. Volví a la cocina y saqué uno de los cuchillos. Estaba con mucho filo, excelente... fui a otra de las piezas y saqué una almohada. En la mochila llevaba una botella de cloroformo y una cuerda. Mojé la almohada con cloroformo. Me dirigí a la habitación el susodicho. Estaba a punto de completar mi trabajo, cuado me llamó el water. Fui al baño y pensé “después de matarlo podré hacer todo el ruido que estime conveniente”. Volví a implementarme y fui nuevamente a su cuarto. Al llegar me espanté: él ya no estaba. ¡No! ¡Demonios! ¿Dónde está ese pervertido hipócrita? Oí ruidos en la cocina, me escondí en el closet. Él volvió a su pieza, se sentó y bebió un vaso con jugo. Luego de eso, sólo dejó el vaso, se desvistió y se metió en la cama. No me había dado cuenta de la hora. Eran cerca de las 21.00 el sueño comenzaba a derrotarme, aparte el cloroformo de la almohada, que ya se había esfumado. Logré esperar veinte minutos más y salí de mi escondite. Fui hasta mi mochila y empapé nuevamente la almohada. Volví a la habitación del maldito que se aprovechaba de Clara. Ahí estaba, desnudo, como llegó al mundo y como se iría. Me dio pena, pero recordé el hecho en si: el dolor de mi amiga. Me ardió la sangre y seguí adelante. Le puse de una vez la almohada en el rostro, se despertó y comenzó a patalear, tratando de agredirme y sólo llegó con las manos hasta mi cuello, estaba desesperado, comenzó a presionar, ya me estaba ahogando y presioné más fuerte, y él cayó. Se durmió más profundamente. Tomé el cuchillo y sin piedad, apuñalé hasta el fondo. La sangre me cubría, como a la pieza y todo alrededor. Mi culpa fue manchada con sangre de él. No tenía a la más mínima intención de limpiar, pero recordé a Clara. Supuestamente ella era la última persona en ir a la casa. Comencé a limpiar cuidadosamente. Me acordé del baño y tiré la cadena. Sobre el cuerpo, me costó más que limpiar. No sabía donde meterlo. No sabía que hacer. Decidí crear una leyenda. Con el cuchillo ya ensangrentado, corté, la grasa, la carne, los vasos. Le saqué el corazón y lo metí en una bolsa. Allí quedó el pobre.
Su corazón lo tengo aún en un frasco con formol. Fue mi crimen perfecto. Después de salir, se cometieron muchos otros crímenes (no por mi, claro) pero para esconder la verdad, se roban los corazones de los difuntos.
Y así corrió mi leyenda. La leyenda del “roba-corazones”.
The End
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