domingo, 26 de abril de 2009

Capitulo III - Captura

Gelatina Ice. 20.30 hrs.
-Huh! ¿Kin?. Me tengo que ir. Debo hablar con la profesora y ver que "puntos" quiere tratar.
-Esta bien -le dijo Kinsley comiéndose la "Cherry" del helado.
-¿Danielle? -dijo una voz masculina tras la barra-, ¿Danielle Blackwood?
-Huh? -Danielle se dio vuelta.
-¿Eres tú, Danielle?
-Tú eres... -dijo esta tratando de recordar a aquel hombre- ¡Franz!
-Sabía que eras tú... -la miró completa- Sigues tan hermosa.
-Fran... -ella lo miró de mala gana.
-Lo siento, se me olvidan los años.
-¡¿Alguien me puede explicar!? -suplicaba Kinsley.
-Kinsley. Te presento a Franz, un viejo compañero de clases--
-...y un viejo amor -corto este. Pero Danielle lo miró con una cara de "cállate".
-En fin, ¿Qué haces aquí, Franz?
-¿Yo? Trabajo aquí...
-Mira tú. -Danielle miro a Kinsley.
-Está bien. Voy a pagar. -dijo Kin.
CLIN
-¿Huh? -Kinsley se fijó en el cajero. Vestía igual que Franz pero utilizaba gafas negras- Buenas noches -dijo insegura.
-Buenas noches, señorrrita.
-¿Quién es el cajero? -le preguntó Danielle a Franz.
-Ni idea. Debe haber llegado hoy.
-Son $5,9. -dijo el cajero.
-Tenga.
-Grracias por preferirrnos. -hizo una señal de despedida y gritó- ¡LA TENEMOS, LA TENEMOS!
Aparecen de la nada cuarenta y siete soldados de dudosa nacionalidad.
-Srta. Kruspe, Herr General la espera. -dijo uno de ellos.
Kin!
-¿Por qué cree que yo sería Kinsley Kruspe? -preguntó ella.
-Nunca dije su nombre. Y la Srta. -apuntó a Danielle- la llamo a ud. por "Kin". Lo que me hace sospechar que ud. es "Kinsley Kruspe".
-Rayos. -murmuro para si misma la chica.
-Srta. Kruspe. ¿Querría acompañarnos? -el soldado le apuntó con una Mágnum.
-eeeeh....claro. -dijo asustada.
-Bien. ¡VAMOS, VAMOS, VAMOS! -gritó el soldado- Entrega inmediata en bandeja -murmuró entre dientes.
-¡NO! ¡KIN! -gritó Danielle pero Franz trataba de detenerla.
Sr! ¿Qué hacemos con la otra?
-eeeh...Llévenla también.
-¡NO! ¡A ella no! -gritó Kinsley.
JA! -dijo el hombre en otro idioma.
-"¿Alemanes?" -pensó Danielle- ¡Kin! ¡Son Alemanes!
-¡¿Qué?!
-Niña tonta -el hombre que sostenía a Danielle, le pega con la culata del arma, en el estómago- ¡Cállate impertinente o a la próxima te lleno de plomo! -la amenazó.
-Si crees que... me intimidas... te equivocaste de persona -le dijo la chica.
-No sabes con quien estas tratando -y para que no contestara, hizo una maniobra, a la altura de la nuca y Danielle perdió el conocimiento, desmayándose en sus brazos.
Nooo! -gritó Kinsley.
Subieron a Kinsley en una camioneta militar y a Danielle también. A la primera le taparon los ojos, la boca y le ataron las manos y los pies.
La desesperación de la muchacha aumentaba, la preocupación por su amiga no era menos: estaba inconsciente y con heridas leves.
* * *
Corriendo detrás del sospechoso, Kay vio la camioneta militar y vio que en la parte de atrás de esta, una mujer muy similar a Kinsley, iba atada, tapada y custodiada por soldados.
-No puede ser ella.
-Hijo... ¿podría ayudarme con las bolsas? -dijo una anciana mujer.
-¿huh? Claro abuela.
La vieja botó las bolsas y el teniente, amablemente, se agachó para recogerlas.
-¿Pero cómo ha sucedi...- La vieja le inyectó una jeringa con una sustancias adormecedora muy potente, que instantáneamente hizo su efecto-
-Necesito, una por la calle principal. Ahorra!
* * *
Cuando llegaron, era de noche y se avecinaba una fuerte tormenta.
El lugar era tenebroso, parecía un fortaleza, al más puro estilo medieval. Era antiguo, mohoso, húmedo y tremendamente sucio.
-CONTRASEÑA:
-"Asche".
-ACCESO CONCEDIDO.
Cuando estacionaron las camionetas, Danielle aun no despertaba y obviamente Kinsley, lloraba en silencio.
-Tranquila. A tu amiga la llevaran enfermería. -le dijo el soldado.
-...
Le soltaron los pies pero aun estaba un poco aturdida y la llevaron a tropezones por los oscuros pasillos.
-Herr General espera ansioso su llegada, Srta. Kruspe.
-...
El hombre soltó la cinta de su boca.
-Déjenme ir. -suplicó.
-Me temo que eso es imposible, pues si usted se va a mi me decapitarían.
-¿Y eso a mi me importa?
-La verdad, no, pero su amiga si...
-¿Dónde está? ¿Qué le han hecho? -dijo la chica.
-Está en la enfermería -le respondió el hombre.
Era difícil imaginar una habitación limpia en aquel lugar, pues sus pasillos eran un asco.
-¿Por qué está todo así?
-Depende a lo que se refiera.
-¿Por qué los pasillos son tan asquerosos? -pregunto asqueada, la joven.
-¿Usted cree que son asquerosos?
-Si
-Pues estos pasillos, son hermosos, son agradables, huelen a guerra y la guerra es una pasión que inunda los corazones de los hombres que luchan por un ideal, como yo. Estos pasillos huelen...huelen a hombre. -dijo inspiradamente el hombre.
-Bueno. No entendí mucho, pero de todas modos, gracias.
-No lo entiende porque es una mujer. -la miró despectivamente.
-"machista" -murmuro Kinsley.
El hombre le pegó una bofetada a la joven.
-¡No me haga enojar!
-No lo vuelva a hacer, porque, como ya lo dijo "si yo no llego usted se muere" -el hombre no respondió.
-...
-¿Qué? ¿Ya no tiene palabras? -le dijo irónicamente la chica.
-Es...es interesante negociar con usted.
Kinsley sonrió con maldad.
-Tiene la misma sonrisa que Herr General.
-¿Huh? -a pesar de esa declaración, la chica no dejó de sonreír. Era inminente que, algo le inundaba el corazón, algo de maldad comenzaba a hacerse presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

comenten. ^w^