-¿Cómo puede existir gente tan mala? -dijo una voz anciana.
-Mamá...el mundo siempre ha sido igual -respondió una voz joven.
-Kinsley, hija, ¿qué sabes tú? -dijo sarcásticamente la anciana.
-Lo siento. -dijo la joven, rápidamente para evitar futuros retos.
-...No olvides...
-...‘que tengo muchos más años que tú’... -murmura entre dientes, la joven.
-Sí...-asienta la señora-...eso...tráeme el té querida.
-Mamá, lo dejé a tu lado.
-hija...¡Mira!
-EL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN SINDICALISTA NACIONAL, EL SEÑOR ROBERT J. BACHT, FUE HALLADO MUERTO EN LA CALLE 15 DEL MUELLE. APARENTEMENTE ASESINADO POR MULTIPLES ARMAS. HASTA AHORA SE CONSTATA LA PARTICIÓN DE BANDALOS DE LA ZONA.
-¿Él no era el hombre que te cortejaba? -preguntó la madre de la chica.
-Sí, era él. -dijo de muy mala gana, la chica.
-NO SE CONSTATA LA PARTICIPACCIÓN DE OTRAS FUERZAS. AUNQUE SE SOSTINE QUE EL HECHO SE TRATASE POR DINERO.
-¿Hija? Esto sucedió anoche...Y tú volviste tarde -dijo sospechosa.
-¡Madre! Anoche salí con mis amigos. -dijo Kinsley, con una muy leve alteración y nerviosismo.
La madre de Kinsley no había quedado muy convencida. La muchacha había terminado todos los quehaceres de su casa.
-Ya madre, me voy... -se despide y sale.
-Cuídate, cariño...
la vieja se acercó al teléfono.
-INVESTIGACIONES, BUENAS TARDES, HABLA HANNA.
-Creo saber quién mató a Robert Bacht.
-BIEN, POR FAVOR, DIGA SU NOMBRE...
-Busque a Kinsley Kruspe, en la U.L.P.
-SI SRA. PERO NECESITAMOS EL NOMBRE DE LA INFORMANTE-
La vieja cortó.
* * *
Kinsley iba caminando por la Plaza Central, cuando vio al Teniente de la noche anterior.
-¡Kay! -lo llamó.
-huh. -exclamó. Se dio la vuelta y ve a la agitada chica acercándose- ¿Kin? ¿Qué haces aquí? ¿Qué te sucede? ¿Estás bien?
-¡Lo encontraron! ¡Lo encontraron! -gritaba.
-Tranquila... -la abraza- todo va estar bien.
A lo lejos en un callejón, brillan unos lentes.
-Tienes que irte -le dice a la muchacha. Su personalidad dulce y comprensiva cambió drásticamente a frío y calculador.- vete.
-Pero Kay. ¿Qué sucede? -Preguntó.
-Alguien nos está espiando...y eso no es bueno.
-¡¿Qué?! -pregunta exaltada, y mira para todos lados, buscando alguna mirada sospechosa.
-Esta ahí, en el callejón, al lado de Creep’s.
-¿Entre Creep’s y la funeraria?
-Exacto...
-¡Mira! Es...es...¿Quién es? -pregunta incrédula y mira a Kay- ¿Kay?
El teniente salió detrás de aquel personaje incógnito del callejón.
-¡Kay!
-¡Vete!
Kinsley se va del lugar, camino a la U.L.P. sin darse cuenta de que la seguía, muy silenciosamente, una abuela de compras.
-Oiga niñita, ¿Me ayudaría con las bolsas?
-Señora. De verdad me encantaría pero voy atrasada -se va corriendo.
-¡Vuelve aquí, malcriada! -la vieja se toca un aro y comienza a hablar- Herr General. La he perdido, repito, he perdido a la niña.
* * *
La tarde se hacía presente y sin misericordia a los alumnos de primer año. Por errores y destrozos en la típica "Bienvenida" a los jóvenes de primero, el aire acondicionado no funcionaba en una sola sala.
-¡Qué lío! -dijo Kinsley.
-¿De qué estas hablando? -pregunta una chica con voz tenue y armoniosa.
-¡Danielle! -dijo emocionada.
-¿Qué te sucede? -dijo Danielle.
-Es que anoche murió...
-Señoritas por favor...guarden silencio. -les dijo la profesora.
-Es que anoche murió, el Sr. Bacht... -murmuró Kinsley.
-¿El tipo que "te amaba"? -preguntó Danielle y la amiga asintió.
-Señoritas Blackwood y Kruspe... Hágannos el favor de retirarse del salón. -dijo molesta la profesora.
Ambas salieron al pasillo y se reían de la situación.
-Señorita Blackwood, podría venir después de clases a mi oficina. Quisiera hablar unos puntos importantes de lo tratado hoy. -dijo la profesora y Danielle asintió- lamento enormemente perderla hoy. Es ud. un gran elemento. Hasta luego.
Las dos chicas llegaron a la cafetería. Pero en toda la universidad se sentía la desesperación y el temor.
-¿Qué extraño, no? -pregunto Kinsley.
-¿Qué cosa?
-La actitud de la maestra... ¿no te parece extraña?
-Es el aire acondicionado. Su sala fue la afectada. -dijo Danielle, muy pasiva y segura.
De pronto, a lo lejos en un pasillo muy oscuro, Kinsley vio el brillo de un vidrio, lo que se le asemejó a unos lentes.
-¿Qué pasa? Huh. -Danielle también miro hacia el pasillo-¿Qué oc...?
-Me están siguiendo -dijo Kinsley
-¿...?
-Pero, ¿Quién pudo haberles dicho? -reflexionaba Kinsley
-Alguien cercano..
-Kay no podría...
-Tu madre, talvez. -le sugirió Danielle.
-N...¡MI MADRE! -fue entonces cuando recordó lo de aquella mañana: "...Esto sucedió anoche...Y tú volviste tarde..." - Es que... ¡no! ¡Mi madre sería la última persona en la que desconfiaría!
-Amiga, piensa en esto: la única persona que sabe es ese famoso ‘Kay’. Tu madre sería la más próxima, si es que lo sabe, pues yo, ni siquiera sé de lo que estas hablando -dijo sabiamente, Danielle.
-Oh! Dani. Gracias.
-No te preocupes. Ahora, ¿Sigues al sujeto o nos vamos?
-¿Qué sujeto?
-Al imbecil que te está siguiendo
-Ah! No, olvidémoslo. Vamos a comer helado.
-¡SI! -dijeron las dos al unísono.
Desde las sombras del pasillo...
-Herr General. Ha salido de la Universidad, repito, ha salido.
domingo, 26 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
comenten. ^w^