viernes, 19 de marzo de 2010

Marie

Ya era entrada la noche. El frío de la hora local era evidente: 6 ºC. Empezaba la llovizna de siempre: fría y aburrida, floja y sin ninguna intención de dañar al ser que paseara por aquellas horas. Lo peor de todo, la misma pareja de ancianitos viendo como caían perezosas las gotas que lentamente se conversitan en copos, luego llegaban al suelo y morìan dejando una leve huella de existencia.
Marie los miraba todas la tardes por la ventana de su cuarto. Ellos llegaban a eso de las 21.45 hrs. se sentaban en el mismo banquillo frente a la fuente que se congelaba todas las noches.
-Todos los días son iguales Emily.. Flojos.. sin gracia..-miró a la pekeña muñeca de trapo sentada al costado de su ventana.
-"Deberias hacer un cambio.."
-¿como qué?-pregunto la niña, mirando aburrida por la ventana.
-"talves...."
-Eso seria emocionante, pero no tengo un plan, Emily-decía frustrada por la idea.
-"esa no es la Marie que conozco.."
-La Marie que tu conoces está drogada, viendo a un par de ancianos en la plaza, congelándose, todos los días...¿crees que es muy agradable esta situación, amiga mía? sabes perfectamente lo que haría de no estar así.
-"Marie.. Levantate y hazlo de una vez... ¿O dejaras que los pobres se congelen afuera? Dale las paz que hace tiempo buscan.."
-Emily.. Cállate.. No puedo y lo sabes... Además, podrían encerrarme otra vez... no quiero-se acurruco en si misma y comenzó a sollozar..